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El viejo y el mar

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Estaba dormido cuando el muchacho asomó a la puerta por la mañana. El viento soplaba tan fuerte, que los botes del alto no se harían a la mar y el muchacho había dormido hasta tarde. Luego vino a la choza del viejo como había hecho todas las mañanas. El muchacho vio que el viejo respiraba y luego vio sus manos y empezó a llorar. Salió muy calladamente a buscar un poco de café y no dejó de llorar en todo el camino.

Muchos pescadores estaban en torno al bote mirando lo que traía amarrado al costado, y uno estaba metido en el agua, con el pantalón remangado, midiendo el esqueleto con un tramo de sedal.

El muchacho no bajó a la orilla. Ya había estado allí y uno de los pescadores cuidaba el bote en su lugar.

—¿Cómo está el viejo? —gritó uno de los pescadores.

—Durmiendo —respondió gritando el muchacho. No le importaba que lo vieran llorar—. Que nadie lo moleste.

—Tenía dieciocho pies de la nariz a la cola —gritó el pescador que lo estaba midiendo.

—Lo creo —dijo el muchacho.

Entró en La Terraza y pidió una lata de café. —Caliente y con bastante leche y azúcar.

—¿Algo más?

—No. Después veré qué puede comer.

—!Ése sí era un pez! —dijo el propietario—. Jamás ha habido uno igual. También los dos que ustedes cogieron ayer eran buenos.

—¡Al diablo con ellos! —dijo el muchacho y empezó a llorar nuevamente.

—¿Quieres un trago de algo? —preguntó el dueño.

—No —dijo el muchacho—. Dígales que no se preocupen por Santiago. Vuelvo enseguida.

—Dile que lo siento mucho.

—Gracias —dijo el muchacho.

El muchacho llevó la lata de café caliente a la choza del viejo y se sentó junto a él hasta que despertó. Una vez pareció que iba a despertarse.

Pero había vuelto a caer en su sueño profundo y el muchacho habla ido al otro lado del camino a buscar leña para calentar el café.

Finalmente el viejo despertó.

—No se levante —dijo el muchacho—. Tómese esto —le echó un poco de café en un vaso.

El viejo cogió el vaso y bebió el café.

—Me derrotaron, Manolín—dijo—. Me derrotaron de verdad.

—No. Él no. Él no lo derrotó.

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