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El viejo y el mar

El espacio narrativo

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Ya hemos dicho que el espacio fundamental del relato, el mar, es también protagonista. Por esto podemos afirmar que en el “El viejo y el mar” prevalecen los espacios exteriores. No hay presencia de una descripción minuciosa del mar, no puede haberla, pero el narrador, a través de la mirada del viejo pescador, habla constantemente de la dirección del viento, de la brisa, del reflejo del mar, del efecto dañino del sol sobre sus ojos, de los peces que se encuentran en él. Sabemos que se trata del mar Caribe –pues la acción sucede en Cuba, cerca de La Habana–. También se hace referencia a algún espacio interior; en concreto, la cabaña en laque el pescador vive. De ésta se dice que se encontraba camino arriba desde la orilla del mar. Es una choza de tan solo un cuarto, que tiene una mesa, una silla, una cama y un lugar para cocinar con carbón. La pobreza del lugar nos habla también de la condición social del protagonista, un pobre pescador que no tiene para comprar comida ni cebos para pescar. La cabaña se sitúa en un pueblo próximo a La Habana, del que se nombran otras casas y la Terraza, el bar del lugar. Igualmente, encontramos espacios soñados por el protagonista: África, en la época en la que era un muchacho, y en una ocasión, las islas Canarias. En definitiva, el espacio interior es pequeño y muestra la miseria y el fracaso de Santiago, mientras que el espacio exterior es grandioso, a veces amigo y otras enemigo, y en él todavía tiene una oportunidad de triunfar consiguiendo ese gran pez que le sacará de la terrible situación en la que vive.

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